Brayan, esta canción es una sorpresa para ti,
porque aun desde lejos, mi corazón sabe dónde vivir.
Ocho años de conocerte,
y te elijo como el primer día,
desde aquel veintinueve de septiembre
de dos mil dieciocho, amor de mi vida.
La distancia sí pesa demasiado,
hay silencios que pronuncian tu nombre,
pero mi amor no conoce fronteras,
porque te amo con toda mi alma, Brayan.
Te amo con toda mi alma,
mi amor por ti es infinito,
aunque los kilómetros quieran pesarnos,
tu lugar siempre está conmigo.
Esta sorpresa es para recordarte
que no hay distancia que venza lo nuestro,
Dios cuida este amor que sembramos
y pronto volveremos a encontrarnos de cerca.
Y quién diría que aquel primer día
nos llevaría a un para siempre,
que el dieciocho de febrero
de dos mil veintitrés cambiaría nuestra suerte.
Aún veo tu mirada frente a la mía,
aquel “sí, acepto” lleno de verdad,
y entendí que mi camino en la vida
siempre contigo lo quiero caminar.
Si alguna noche la distancia duele
y el cansancio te quiere vencer,
recuerda esto, mi amor: el amor verdadero
no se mide en kilómetros, se demuestra al permanecer.
Gracias por hacerme tan feliz,
por ser mi abrazo aun sin estar aquí,
Dios bendiga cada paso que damos,
mi hogar también existe en ti.
Te amo con toda mi alma,
y te elegiría una y otra vez,
en esta y todas las vidas,
mi corazón sabe que eres tú, Brayan.
Esta canción es una sorpresa
para decirte lo que nunca olvidaré:
pronto se acabará esta distancia,
y volveré a mirarte como aquel primer día te miré.
Mi amor de vida, mi para siempre,
en el silencio te vuelvo a elegir.
Brayan, Dios te bendiga.